lunes, 29 de septiembre de 2008

El Retorno de Greg

Actuación de Tauro Berastegui
Texto de Juan Carlos Villavicencio





Script, Actuación, Iluminación, Maquillaje, Música, Producción y Dirección
de Greg Ostin


Basado en una idea original de Greg Ostin para la Televisión



Dedicada al Greg que todos llevamos dentro


Música: "Also Sprach Zaratustra", de Richard Strauss

Greg entra por la puerta y observa el interior del bar y el público. Ad hoc a la música, él irá sintiéndose superstar, lo que se derrumba cada vez que es tomado por la mano del guardia, mientras él intenta guardar la compostura.

GREG: “Hey, chico, papi... Cantinero Mayor... Un whisky para mí y para todos los que están aquí. ¿Cómo? ¿Tarjeta? Pero… mírame bien... Antes ese gorila en la puerta y ahora tú, mi fiel hermano de tantas andanzas nocturnas... ¡Epaaaa! No me mires así, no te hagas el wevoncito con Greg... Y el parcito ése que sonríe por ahí tampoco... ¡Oh, si esta deliciosa boquita hablara más, sólo un poco más!

En fin, al diablo con Lucifer y sus secuaces. (Como hablándose sólo a sí) ‘Confiar y esperar, confiar y esperar’. (Acaso un poco desesperanzado) Ya nada es como antes. Bien, comencemos.

(Entrando al escenario. Él mira al público) Debería estar... el set, las luces... LA CÁMARA. Ustedes me reconocen, ¿sí? Del otro lado... ustedes estaban ahí... yo lo sé... Soy Greg Ostin... Recuerden cómo entré en el alma de todo aprendiz de seductor... y de toda nena a la que alcancé a llegar....

(Mira con desazón –de izquierda a derecha– al público. Luego cae y dice) ¡Tengo rabia de mí!

Hace un par de años fui expresamente llamado a entregarles EL MENSAJE. (Suplicante) ¡Yisas, no el tuyo, no mi Señor! Sólo fui invitado a enseñar cierto manual del usuario Axe para todos aquellos que no nacieron con el talento de Greg. Tristeza para la humanidad que me hayan abandonado de esta manera.

¡Oh, Señor! Yo nací para la televisión y es ahí donde por segunda vez vi la luz... Y ahora, después que todos los con poca fe descreyeran de mí, otra vez, estoy aquí entre ustedes... Sí, he arribado...

Ahora aprecien este hermoso cuerpo, cómo cada una de mis fibras musculares es remarcada por este fino traje que llevo puesto... Nenas, ¡NENAS! ¡Contención! Resistan la tentación de abalanzarse, ¡por favor! No es el momento... ahora no... aguarden... falta poco... (Abriendo los ojos y colocando una risa de loco) ‘Falta poquito, muy poquito...’ Jajajajaja.

(Confesional) Es difícil entender por qué no me han vuelto a llamar. Hay cosas que improbablemente ustedes entenderían en estos niveles de fama. Ya no me alcanza para beber todo lo que requiero y menos comprendo aún porqué cada día menos chicas se atreven a acercarse a Greg.

Después de sacarme de pantalla, al principio, todo siguió levemente igual. Luego las sombras comenzaron a invadir los verdes prados ensoñados del paraíso de Greg y ya fueron menos los amigos y menos las sonrisas para mí. Mi motocicleta –¡Oh, Señor!, mi hermosa compañera bípeda diseñada íntegramente para sólo aceptar mi pelvis sobre sí– fue alejada de mi camino y mis perfumados pies comenzaron a sudar. (Posibilidad de que Greg se huela un zapato) ¡Oh, Yisas! ¡Qué plaga más hedionda enviaste sobre Greg! Ahora, que sólo legumbres y agüitas de perra entran en mi boca, he decidido venir a este bar a contar mi historia: la expulsión de este ángel blanco y luminoso fuera de esta nueva forma de fogata alrededor de la que nos congregamos, que es la televisión.

Lo que ustedes ven es apenas el asomo del fin, de mi extenso vía crucis a través del abandono y el olvido al que he sido relegado. Tuve que llegar a pensar y a transformarme en lo que soy. ‘¿Cómo puede un actor desempleado conseguir un par de monedas?’, me pregunté muy, pero muy pensativo. Y tuve que hacer lo que tenía y debía hacer para poder sobrevivir.

Me paré bajo los semáforos y mientras algunos ‘colegas’ hacían de bufones al pueblo, Greg Ostin mostraba gratis su hermoso rostro, esperando los vítores, los tacos, algún grupo de nenas gritando por mí, los continuos bocinazos, los ataques de histeria, los helicópteros, otro grupo de nenas gritando por mí, las luces, las cámaras... y nada... la gente se iba y no volteaba a verme –¡Yo sé que ellos sí que me miraban!–.... pero sólo el silencio interrumpido por el burlesco canto de los grillos hacia mí y el pasar de esas tristes bolas de pasto seco empujadas por el viento del oeste... ¡Ja! ‘Pasto seco’... Así le decían al Cantinero Mayor, porque prendía al tiro... ‘¡Oh, Greg! La necesidad tiene cara de Dios’, te escuché decir... a mí.

Lo segundo que se me ocurrió lastimó más mi orgullo que mi piel. Decidí pedirle a alguna amiga de la noche sus cosméticos para pintar y ocultar mi hermoso rostro. ¡Oh, Yisas, no me castigues por ocultar una de tus más preciadas creaciones!

Hay una verdad irreductible: para ser mimo hay que quedarse callado. ¡Y yo no puedo, no puedo evitar decir lo que siento, piropear a una hermosa mujer caminando o dar un consejo a alguna ovejita perdida que se esmera en evadir la importancia de caminar seduciendo, sintiendo el oscuro aire de esta ciudad llenando los pulmones...

Además... no sé si habrán notado que soy albino. ¿Han visto alguna vez algún mimo albino? ¡No hay, no hay! ¿Y por qué? Porque un mimo albino se vería ridículo... jamás había visto tantos niños llorando a mi alrededor, mientras sus mamis trataban de calmarlos asegurándoles que no era un alma en pena, que era el fantasmita Gasparín. Por favor... nada menos seductor que esa caricatura asexuada... qué tristeza...

Ridiculizado de tal manera hostil, pensé en no volver a rebajarme y apostar a algo digno de mi altura. Y digo ‘digno de mi altura’ en el más evidente sentido de la palabra. Le propuse a ese franchute distraído en 5 cartas que nunca contestó que no era una niñita gigante lo que esta ciudad necesitaba. ¡Yo debía haber sido el modelo, y una representación gigante de mí debería haber caminado las calles buscando a una muñeca que personalice a todas las gatitas hermosas que aún no se han encontrado con alguien digno de su pasión! Sí... debió haber sido Greg quien estuviera ahí... (Más silencioso, más introvertido, más apenado o perdido) Sí... debió haber sido Greg quien estuviera ahí...

Lo peor de todo fue cuando sentí que lo único que podría salvarme era llegar a vender mi propio cuerpo. La escena es oscura y ya he preferido reprimir la mayoría de los detalles. (Jugar con el asco) Les diré que recuerdo su pelada, la flacidez de su gordura, la ausencia de vellos en su cuerpo y su pequeño pene erecto apuntándome sin pudor... Apenas rozó mi virgen barba blanca con su regordeta mano pude apreciar entre los pliegues de su cuello UN CRUCIFIJO CON LA FIGURA DE NUESTRO SEÑOR. ¡Y fue ahí cuando recordé la falsía de los que hablan en su nombre y no son más que rastreros seguidores de Belcebú! (No te rías aquí). Y emprendí mi camino de retorno olvidando la oscuridad de la caverna en que yacía..

¡Oh, Yisas, tengo rabia de mí! ¿Cómo alguien que ha salido en televisión puede caer tan pero tan bajo? Todo es culpa de este maldito teléfono. Dijeron... dijeron que me volverían a llamar y este negro aparato sólo me acompañaba en el silencio de la espera. (Haciendo un gesto de mirar al teléfono y tomar su auricular. Confundido) Levantaba y colgaba, levantaba y colgaba, para asegurarme que no lo había dejado descolgado y que me podían llamar.... Quizás ahora que levanté y colgué, dejé descolgado... ¿o no? Volveré a confirmar... (Reteniéndose) ¡Oh, Yisas, dame paz! Oh, Señor.... dame paz...

Todavía en medio de la noche despierto agitado, con el corazón hecho un nudo esperando esa llamada... han pasado años y ahora Greg camina esta ciudad cada vez menos reconocido, más ausente e ignorado, acaso apenas recibiendo a lo lejos la burla de algún niño al que le han robado el corazón.

El hecho de ser atrapado por LA CÁMARA y de ser admirado por todos fue algo que en realidad me merecí. O sea, que una marca de desodorante busque a alguien para promocionar un ‘cierto manual de seducción’ es una mentira. Cuando esos publicistas me conocieron inventaron todo el concepto de esa campaña. ¡Obvio! ¿O acaso creen que alguna vez existió ese manual? Yo les diré la verdad de todo esto: dicho manual nunca existió como libro o escritura... Ese manual, ese manual... soy yo. Sí, el fuego de la pasión de mi ser puede estar en sus manos y en su boca, mmm, depende de ustedes, adictos televidentes si quieren alcanzar la gloria como yo o caer en el frío frío del anonimato constante y el helado infierno de una cama aburridamente vacía. Somos pocos los que al final de la noche podemos terminar nuestro último Jack entre sus tibios senos. Una cacería, una presa y el amor. ¡Oh Greg, que te escuchen Señor te rogamos!

¡Oh, por qué han olvidado cómo el sol salió distinto al otro día después de mí y las sonrisas de los hombres y mujeres ya nunca dejaron de tener ese gesto GREG en sus bocas! Antes todo era maravilloso, todo cuanto veían mis ojos era luz, mis chicas, mi Harly... éramos un complemento perfecto de seducción, ¡nada faltaba! Qué yin ni qué yan, qué fenchui ni que cosa nostra, esos, ESOS eran buenos tiempos, tiempos de lujuria y calvarie... Loco pero poco sólo un poco... stop... suavesito... tenia el mundo a mi barba, aquí... Oh Celia, Nelia, Morelia. Mis preferidas, mis conejitas... mi miel.. Mis chicas... el set... la cámara...

(Aquí entra decididamente en un delirio) Saludos aprendices... Soy Greg Ostin y estoy en televisión. He venido con mis chicas a mostrarles algunas técnicas de seducción mediante el manual del usuario AXE… Hey, tú, chico, ven, siéntate aquí... Sé que debo darte algún incentivo, por eso toma esto, esto y esto... Eres un novato, se te nota al mirarme, ¡estás como invisible! Falta presencia ahí... No, no niño... ésa no es la actitud... Mírame bien, obsérvame, mira todo el carácter de este estilo, este gesto... qué... qué qué qué... Mira nada más cómo ella se sube a mi máquina, cómo siente mi motor... ahhh, niño, niño, no sabes nada... ¡despierta del letargo en que crees vivir! ¡Resiste, diablos, resiste, no te mueras en mis brazos!... Recuerda mi gesto de satisfacción continua, de placer cometido y siente las pieles húmedas, calientes a la vez, de roce, sí, de toma mi amor, sí, de toma mi amor, oh corazón, oh, llegas al alma de Greg, ahhhh... Mira, mira a Greg, aprende cómo moverte, usa tu pelvis, aprende cómo mira un seductor... foco, focaliza... no a él, tarado, a ella... a ella... ¿Ves? Mira, mira cómo me mira... a mí, mira cómo me mira, cómo ellos me miran... sí, ahí están, otra vez... como si estuvieran viendo mi pantalla, sí, otra vez, mirándome en mi pantalla... mi pantalla... mi pantalla...

(Muy cansado) No, Greg... parece que ya todo ha acabado... queda poco para ti en este mundo de fama si nadie te llama pronto a tu lugar... la tevé... Estoy tan cansado... he dado todo mi corazón por demostrar que merezco fama y siento que nada de lo que pueda llegar a hacer me devolverá al paraíso del que fui arrancado... ¡Ellos me mostraron la luz y luego cegaron mis ojitos! Greg estaba en la casa de todos, como el invitado sorpresa, pero siempre bienvenido... ahora... ahora... ¿soy acaso uno más del resto, mi Señor? (Emocionado) Creí volver a ser importante y que volvían a tomarme de la mano cuando me entregaron una tarjeta Bip... ahora todos tienen una... Quisiera que todos ustedes puedan ser tan famosos como yo... Entristece no poder seguir en lo que uno ama, a lo que uno ha entregado el corazón... ser botado así como un papel marchito por lágrimas que caen... querer pararse y regalar este don al público, pero no poder comer y dormir en paz, siempre en la incerteza de perder lo que se ama y te arranquen de mis manos Greg, a ti, a mí, a ambos, a mí, a ti... a ti, querido Greg... Tu corazón hecho trizas, y ni una sonrisa ni aplauso más... solos tú y yo, Greg, nadie más que nos acompañe... nadie que te acaricie en las mañanas, ni nadie que diga: ‘eres un espejo para mí Greg... en verdad yo a ti te admiro...’

(Silencio)

¡Lo mío ES la televisión! Belcebú que tapaste los ojos del mundo y me entregaste a la miseria, devuélveme mis limusinas, mis chicas y mi cámara, ¡ahora!

Nadie responde... y nada vuelve a su lugar...

Greg Ostin fue lanzado al vil asfalto, a la calle, solos mi traje blanco, mi barba y yo. Ahora sigo deambulando. Sigo... sucediendo, buscando por las calles mi propia mirada ausente, por ahora atrapada en un recuerdo perdido. Cautivo de mis ojos retorno ciego a descubrir amaneceres de otros sueños, decidido a sumergirme en otros viajes, renaciendo con temor, con lágrimas perdidas de ese ayer, de ese mí, de lo que fui y de lo que fue…Si alguna vez me ven por ahí, salúdenme… Soy yo…Greg... Greg Ostin, el que salía en televisión, con mis chicas... Mi Harly, mi pelo al vento… Si alguna vez me ves por las calles no me desconozcas... ayúdame a volver.. soy de ti... no me olvides... no me olvides, otra vez".

(Salida muy triste de Greg con la música final [sólo piano] de Hulk, El hombre increíble.)


F i n






Notas

* Tauro escribió la mayor parte del delirio cuando Greg saluda a sus aprendices de seductor.

* Hay varias palabras que están mal escritas -desde el apellido de Greg, por ejemplo- que juntos decidimos que quedaran siempre así.

* El uso de mayúsculas sólo refiere a una marca para que Tauro remarcara vocalmente esas palabras.

* Salud, mi hermano.






No hay comentarios.: